3. Conclusiones

Catalunya alcanza una destacada quinta posición de digitalización en su economía y sociedad, sustentada, especialmente, en su conectividad, capital humano y servicios públicos digitales. Se sitúa tras el paquete de países líderes formado por Finlandia, Suecia, Holanda y Dinamarca, que de manera recurrente vienen ocupando dichas posiciones en los últimos años, con alguna variación en la primera posición. Teniendo en cuenta las cinco dimensiones, Catalunya obtiene de media diez puntos porcentuales por encima de los resultados medios de la UE-28, alcanzando resultados más altos que los de la media del conjunto europeo en todas las dimensiones.

Es posible afirmar que Catalunya cuenta con muy buenas capacidades de conectividad, principalmente debido a sus destacados resultados en banda ancha fija, móvil y rápida, y también en banda ancha ultra-rápida. Únicamente su posición en cuanto a los precios de acceso al mercado, tal y como sucede en España, presenta márgenes de mejora. Esta circunstancia se debe principalmente a la estructura de paquetes de conectividad convergentes en el mercado de telecomunicaciones.

Los resultados de capital humano permiten a Catalunya contar con cierta ventaja respecto al resto de la UE-28, lo que es reseñable en un contexto donde esta dimensión ha experimentado un ligero decrecimiento en el último año en el conjunto de estados, en parte por la inclusión de algunos indicadores nuevos en su composición. Tanto las competencias digitales genéricas como las relativas a personas TIC superan las existentes en el conjunto medio europeo. Sin embargo, se aprecia una ligera debilidad, por un lado, en las habilidades denominadas de “software”, y, por otro, en los niveles de especialistas TIC presentes en el mercado laboral, tanto del conjunto de la sociedad como en el caso específico de las mujeres. En este sentido, medidas relacionadas con la adaptación de la educación y formación a las capacidades demandadas en el mercado laboral digital pueden resultar muy apropiadas para impactar, no solamente en el corto plazo, sino a través de un avance sostenido en el medio y largo plazo.

En cuanto al uso de servicios de Internet, Catalunya muestra unos resultados correctos. Los hogares catalanes hacen un uso de Internet mayor que el conjunto de la UE-28, con posiciones líderes en su uso general y en la actividad concreta de compras “online”. En otros servicios como las videollamadas, existen posibilidades de crecimiento, aunque no dejan de tener una representatividad limitada en relación al comportamiento digital de la sociedad. En un contexto Covid-19 es plausible considerar que de cara a ejercicios próximos este resultado mejore, tanto en Catalunya como en el conjunto de Europa, especialmente ante un potencial escenario donde el teletrabajo o la educación a través de medios digitales se extiendan experimenten avances notables.

La digitalización de las empresas catalanas refleja un buen recorrido, principalmente en la incorporación de tecnología, y en menor medida, en la contribución de estas tecnologías a las ventas “online” de las Pymes. La mayoría de los indicadores muestra ventajas, en algunos casos muy considerables, con el resto de países de la UE-28. El esfuerzo de las Pymes en cuanto a la comercialización a través de los nuevos canales digitales evidencia resultados aceptables, pero que parecen ofrecer oportunidades de mejora.

Además de esto, Catalunya cuenta con un grado de digitalización de la Administración Pública muy destacado, con posiciones altas en el conjunto de indicadores a excepción de datos abiertos. Tanto los servicios de gobierno electrónico como, sobre todo, los específicos de salud electrónica, muestran resultados notablemente por encima de la media europea e incluso de liderazgo en algunos de los referentes a salud. A ello han contribuido determinadas decisiones y políticas públicas encaminadas hacia una transformación digital en la salud.

En definitiva, las áreas de mejora identificadas y que pueden requerir una mayor atención son, en capital humano, las competencias “software” y el grado de especialización TIC y, en el caso de las Administraciones Públicas, el impulso de la política de datos abiertos y su puesta en práctica para un mayor desarrollo de los servicios públicos digitales.

Analizando el conjunto del desempeño para el índice DESI se aprecia que cuenta con un desarrollo superior a la media europea en todas las dimensiones (superior al 9% en cada una de ellas), mostrando un notable equilibrio.

En un escenario covid-postcovid de relativa incertidumbre, la transformación digital de la economía catalana ha de continuar avanzando en su modelo digital, equilibrado en todas sus dimensiones tal como evidencia el índice DESI. La transición digital que se inició hace unos años ha experimentado una aceleración tras la pandemia, motivo por el que ha de consolidarse como uno de los pilares para la competitividad empresarial y del territorio en su conjunto. Esta transformación digital acelerada ha abierto nuevos espacios a explorar, como el comercio electrónico, el teletrabajo, las habilidades digitales o la brecha digital, además del reto de las pymes para abordar estrategias de transformación digital que les permitan poder competir en mercados cada vez más exigentes y donde se ha producido un desplazamiento debido a los nuevos patrones de consumo.

Algunos indicadores de DESI muestran señales de clara fortaleza y otros, de necesidad de mejora. Por este motivo, resulta pertinente continuar monitorizando este índice de manera que nos permita a través de un análisis temporal, poder afirmar si se trata de situaciones coyunturales o bien de un carácter más estructural. A partir de ese estudio será posible estudiar en detalle, y diseñar nuevas políticas públicas específicas que permitan mejorar el desempeño en los indicadores seleccionados. Por todo ello, disponer del índice DESI 2019 facilita comprender la evolución del proceso de digitalización en Catalunya con anterioridad a la crisis de la Covid-19.